Cabezas grotescas. Leonardo da Vinci. Castillo de Windsor. Reino Unido.
Un día antes de comenzar el Curso, recibió la noticia de que las cabezas se encontraban retenidas en el aeropuerto. Al final, la empresa logró superar los trámites burocráticos de la Aduana y proporcionar a tiempo las
13 cabezas. Casi todo resultó como
J. esperaba. A última hora tuvo que hacerse cargo personalmente de una de ellas. La recogió y la guardó en su mochila. Circuló alrededor de 20 minutos transportando una cabeza humana en el asiento del copiloto de su coche. Cuando llegó, la sacó de su mochila y la colocó junto con las otras 12 cabezas aunque en un lugar ligeramente más destacado.
Al llegar a casa, dejó la mochila en la terracilla del lavadero, apoyada en la secadora. Al verla,
M. preguntó qué hacía ahí la mochila.
J. le explicó que había transportado en ella
la cabeza nº 13, la que era para
A. y concluyó que habría que lavarla, ¿no?