
La noticia (así como el postrer resultado del informe) sin duda marcará un hito en la Historia de la Cartografía Universal. Los artistas muralistas de Catalhoyuk abrieron brecha allá por 6000 a.C. si bien en puridad no puede hablarse de la disciplina que nos ocupa hasta c.1600 a.C, época en la que se data la Casa del Almirante, en perspectiva oblicua, muy del gusto de la civilización minoica. El de Claudio Ptolomeo (s.VI a.C) fue el primer mapamundi del mundo conocido, con permiso de Estrabón, aunque fueron los árabes en la Edad Media quienes elevaron a arte gráfico -siguiendo a los tratadistas helenos- la afición de los pueblos antiguos por poner cada cosa en su sitio. En la Era de los Descubrimientos, de enorme fecundidad, fuéronse incorporando más y más elementos a la orografía terráquea y a las profundidades del gran azul, y qué decir de lo bonito y elegante que queda una copia bien rematada de un Germanus ptolemaico colgado en la pared del gabinete de estudio o ya puestos, de la sala de baño.
No fue hasta finales del XVIII cuando los grandes cartógrafos y navegantes españoles y anglosajones vinieron a dar estado definitivo a la cuestión con sus delicadas proyecciones geográficas y cartas náuticas. En el siglo XX, la variedad de Atlas geográficos e historiados ha dado incluso lugar a una controvertida polémica entre los partidarios de las Proyecciones de Mercator y Peters, sumándose más tarde la de Robinson a la contienda.
Sin embargo, no ha sido hasta el año 6º de la Era ZP sino cuando se han sentado las bases de la Nueva Cartografía Moderna. 26.000 leurazos que destina el Ministerio de Igualdad del Gobierno (de peluca, trompeta, nariz colorada, etc... ) de España a un tratado intitulado Mapa de intervención y excitación en clítoris y labios menores, aplicación en genitoplastia. Se le da así a la profesora de Anatomía y Anatomía patológica la UCM Nieves Martín la oportunidad de unir su nombre al de los grandes de la disciplina topográfica. Sin perjuicio de su indiscutible valor académico y quirúrgico, y fueraparte de que el estudio plantea serias dudas en cuanto a la herramienta de barrido a emplear (Google earth, Google maps), hay quien opina que el informe llega demasiado tarde, después de toda una vida tratando de hallar respuestas por uno mismo. En cambio otros (más bien otras) agradecen la iniciativa y reconozco que yo también. Desde pequeñito he querido tocar algún instrumento musical: con la guitarra me defiendo; con el bajo, voy bastante aseado, y con la melódica y la batería progreso adecuadamente. Pero mi vocación musical más apremiante siempre ha sido tocar la armónica sin desafinar.